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“Contarlo todo es una forma equívoca de la generosidad. Algunas cosas es mejor no decirlas”.

Siri Hustvet, La venda

(O decirlas cuando llegue el momento, si es que llega)

“¿Qué es el vértigo? ¿El miedo a la caída? ¿Pero por qué también nos da vértigo en un mirador provisto de una valla segura? El vértigo es algo diferente del miedo a la caída. El vértigo significa que la profundidad que se abre ante nosotros nos atrae, nos seduce, despierta en nosotros el deseo de caer, del cual no defendemos espantados”.

Milan Kundera, La insoportable levedad del ser

Proyecto Cartele fue un archivo colectivo de fotografías que se detuvo en lo asombroso y lo cómico de los afiches varios que se exponen en la vía pública. Dentro de esa recolección surgió “Proyecto Prohibido“: fotos que muestran dónde, cómo y -quizás lo más llamativo- cuánto se nos dice en la calle lo que podemos o no hacer. En seis salas virtuales expusieron las prohibiciones más insólitas y también aquellas que vemos a diario, ya naturalizadas.

 

OM
Símbolo de la inmanencia espiritual,
la expresión de los valores eternos.
Creación, sustento y retracción. Existencia, inteligencia y equilibrio. Estado de vigilia, de sueño con ensueños y de sueño profundo. El ser trascendental, la naturaleza manifiesta y la disloución.

Me acuerdo de la primera vez que lo leí. Recuerdo que me conmovió hasta las lágrimas y que no quería dejar de leerlo, que se terminara. Después pasaron muchos libros por mis manos, pero ese será siempre el primero que se convirtió para mí en un clásico. Cuando rememoro hoy aquella imagen veo a una nena que comienza a comprender el valor de poner los sentimientos en palabras; de crear mundos distintos, mágicos, paralelos. Años más tarde descubrí que, por algún motivo, Como si el ruido pudiera molestar (Gustavo Roldán, Libros del Quirquincho) ya no estaba más en mi biblioteca y no dudé en salir a comprarlo. Es un infaltable.

Tan sólo un fragmento:

“Fue como si el viento hubiera comenzado a traer las penas. Y de repente todos los animales se enteraron de la noticia. Abrieron muy grandes los ojos y la boca, y se quedaron con la boca abierta, sin saber qué decir. Es que no había nada que decir. Las nubes que trajo el viento taparon el sol. Y el viento se quedó quieto, dejó de ser viento y fue un murmullo entre las hojas, dejó de ser murmullo y apenas fue una palabra que corrió de boca en boca hasta que se perdió en la distancia. Ahora todos lo sabían: el tatú estaba a punto de morir. Por eso, los animales lo rodeaban, cuidándolo, pero sin saber qué hacer.
-Es que no hay nada que hacer- dijo el viejo tatú con voz que apenas se oía- Además, me parece que ya era hora”.

“Caminante, son tus huellas el camino y nada más;
caminante, no hay camino, se hace camino al andar”.
(A. Machado)
by D O E Z

Ese hombre en partes,
ese hombre ausente,
ese no hombre.

Mi voz no lo tocaba
y sus palabras
ya no llegaban a conmoverme.

Mucho más lejos,
más impura y más libre,
fui perdiendo ese lazo,
esa necesidad enferma
de su contacto.

Anorexia, bulimia y vigorexia masculina
(en los hombres también existe)
en coautoría con Loly

“Aunque la enfermedad se exprese con la comida, hay un conflicto afectivo que subyace: intervienen los factores socioculturales y la estructura de base de personalidad. El coordinador de Aluba explica que los hombres que sufren anorexia tienen una estructura de tipo dependiente: suelen ser autoexigentes y más estructurados para su restricción alimentaria” (seguir leyendo).

“Lo curioso es que mientras hablaba estaba pensando en otra cosa. Vivo en Nueva York y pensaba en la laguna del Central Park. Pensaba si estaría helada cuando volviese a casa y, si así era, adónde irían los patos. Me preguntaba adónde irían los patos cuando la laguna se helara y endureciera. Me preguntaba si vendría algún tipo con un camión para llevarlos al zoológico o a algún lugar por el estilo o si se alejarían volando”.

J. D. Salinger, El cazador oculto.

Imagen: traveladventures.org