“Conforme iba avanzando el invierno, los ojos de Naoko parecían ir ganando en transparencia. Una transparencia ausente. Pronto, sin razón aparente, clavaba sus ojos en los míos como si buscara algo y, cada vez que esto ocurría, me embargaba una extraña e insoportable sensación de soledad.
Me pregunté si trataba de decirme algo. Quizás era incapaz de expresarlo con palabras. No, antes de traducirlo al lenguaje hablado tendría que haberlo comprendido ella misma. Por eso no hallaba las palabras”.
En Tokio Blues, de Haruki Murakami







2 comments
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Noviembre 9, 2009 a 10:28 pm
danfercar
Por casualidad he encontrado tu blog buscando sobre el saludo al sol. Me llamó la atención porque es el modelo exacto al mío.
Me ha parecido un espacio bastante completo. Volveré para leerlo más detenidamente. Te invito a que visites el mío, sobre desarrollo personal, salud y solidaridad, aqui: http://www.itsmyownworld.wordpress.com
Espero que sigamos en contacto. Saludos desde España.
Daniel F. Carpntero
Noviembre 10, 2009 a 3:15 am
magui
¡Gracias Daniel! Excelente postura la del saludo al sol. Ojalá te haya servido la info.
Voy a visitar tu espacio.
Estamos en contacto. Saludos!