Cuando se necesite descargar el llanto.
Una voz que devuelva el sentido,
cuando los pies ya no guíen los pasos.
Una mirada que reconozca, que acepte el cambio
y  que entienda que siempre hay daño.
Una sonrisa que distraiga,
cuando el ambiente se vuelva tenso e inhabitable
Y, entonces, que lleguen las palabras y los sonidos,
que se construyan nuevos recuerdos en cada lugar habitado.
Que, sin darle importancia al tiempo,
se empiece a escribir
otra oración en otro párrafo.
Y, de ser posible, cambiar de hoja, de ojo, de perspectiva, de luz, de grises, de montañas de nada, de precipicios de oscuridad. 

by me