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Poner límites también es cuidarse.

Hay que bancarse el proceso.

Dos consejos que me dieron en este último tiempo.
Simples, certeros y adecuados.
Quizás parezcan contradictorios, pero no lo son.
Caen como anillo al dedo.

Imagen de Flickr

Un recital de Lisandro Aristimuño para empezar el año y otro para cerrarlo. Una convocatoria gratuita a cielo abierto y la presentación del nuevo disco en un show más íntimo. Y la compañía de amigos, claro. Se siente como cerrar ciclos. En el video canta “Hojas de camino” en la radio La Tribu.

Agua de río
luna mojada
se desprende de tu alma
como hojas de camino .
Canta tu sueño
sol de mañana
se desprende de tu alma
como hojas de camino .
Danzando tus amores
se tranquiliza el invierno.
Danzando tus pasiones
se movilizan los cuerpos.

Murakami te atrapa y no te deja ir. Sin darte cuenta, te quedás leyendo hasta las cuatro de la mañana por puro placer. No querés terminarlo pero sabés que a lo último te va a sacar una sonrisa, porque ya está adentro tuyo, forma parte de vos.
No es necesario que le pregunten a Watanabe si su intención es hablar como el personaje de El cazador oculto para que Salinger sea una referencia ineludible (“Sin duda un médico, les explicaba a un joven con gafas de aspecto neurótico y a una señora de mediana edad con cara de ardilla el efecto de la ingravidez por la secreción de los jugos gástricos”); ni que Tropa de Asalto sea su compañero de cuarto (“A veces tartamudeaba y a veces no, pero cuando se trataba de la palabra ‘mapa’ tartamudeaba el cien por cien de las veces”); ni el ir y venir de sus miedos, indecisiones y deseos (“Siempre he tenido cuidado de no herir a nadie. No tengo la menor idea de cómo he caído en este laberinto”); o su sensibilidad (“Hay personas  a quienes quiero comprender y que quiero que me comprendan. Hasta cierto punto, pienso que es inevitable que el resto de la gente no lo haga”).   
Me gustó eso de que “las mujeres de este libro son hermosas por hipersensibles, inadaptadas y freaks”. Lo comparto. Diría que son, todos ellos, personajes oscuros, pero con luz (“Las cosas fluyen hacia donde tienen que fluir, y por más que te esfuerces e intentes hacer lo mejor posible, cuando llega el momento de herir a alguien lo hieres. La vida es así” o “Estábamos vivos y teníamos que preocuparnos por seguir viviendo”). Me atraen esas personas.

Cuando uno termina un libro como este, siempre aparece la misma pregunta: ¿Cuál será mi próximo Tokio Blues? ¿Lo encontraré?

Gracias a la Flia. Santkovsky por el préstamo (no hubiese sido igual la lectura sin el “y se amaron para siempre” escrito al final en lápiz) 

tokio blues

Que risa…

pìtt

by Liniers

Cuando se necesite descargar el llanto.
Una voz que devuelva el sentido,
cuando los pies ya no guíen los pasos.
Una mirada que reconozca, que acepte el cambio
y  que entienda que siempre hay daño.
Una sonrisa que distraiga,
cuando el ambiente se vuelva tenso e inhabitable
Y, entonces, que lleguen las palabras y los sonidos,
que se construyan nuevos recuerdos en cada lugar habitado.
Que, sin darle importancia al tiempo,
se empiece a escribir
otra oración en otro párrafo.
Y, de ser posible, cambiar de hoja, de ojo, de perspectiva, de luz, de grises, de montañas de nada, de precipicios de oscuridad. 

by me

“Conforme iba avanzando el invierno, los ojos de Naoko parecían ir ganando en transparencia. Una transparencia ausente. Pronto, sin razón aparente, clavaba sus ojos en los míos como si buscara algo y, cada vez que esto ocurría, me embargaba una extraña e insoportable sensación de soledad.
Me pregunté si trataba de decirme algo. Quizás era incapaz de expresarlo con palabras. No, antes de traducirlo al lenguaje hablado tendría que haberlo comprendido ella misma. Por eso no hallaba las palabras”.

En Tokio Blues, de Haruki Murakami  

tokyo

Imagen de Flickr

Encontrarme linkeada en una página desconocida; los llamados desde España y el vínculo estrecho; que mi hermana viva a cinco cuadras y que mi perra se sienta en su casa cuando se hospeda en la mía; disfrutar de mis abuelas, porque estoy a tiempo; rendir el ultimo examen, terminar la carrera; el abrazo de mis padres, sus lágrimas y felicitaciones; un vino tinto compartido con amigos; las historias concretadas, aunque duelan; los comienzos; los finales; esta foto, sus colores, mi intento de.

barriochino

by me, Barrio Chino.

“…O, en mi caso, demasiado pronto para ser quien queremos ser. No hay límite de tiempo, puedes empezar cuando quieras. Puedes cambiar o seguir siendo el mismo, no hay reglas para tal cosa. Podemos hacer o echar a perder todo. Espero que hagas lo mejor, querida. Espero que veas cosas que te asombren. Espero que sientas cosas que nunca sentiste antes. Espero que conozcas gente con un punto de vista diferente. Espero que vivas una vida de la que estés orgullosa. Y si encuentras que no, espero que tengas la fuerza para empezar de nuevo”.

Carta de Benjamin a su hija, en la película El curioso caso de Benjamin Button.

curious_case_of_benjamin_button_ver9

Del barrio chino

en un super chino

x mi, “Cantándole a las galletas” (2da salida).

Tener 26 años y sentirte en un cuerpo de 80, porque venís en un envase fallado (sumado a tu médica convenciéndote de que “estás bárbara” y vos preguntándote cuál es su parámetro), no está bueno. Hay cosas que el dinero puede mejorar, pero no comprar. ¿Estará bien enojarse, de vez en cuando?

cuerpo