You are currently browsing the category archive for the 'citas' category.
Poner límites también es cuidarse.
Hay que bancarse el proceso.
Dos consejos que me dieron en este último tiempo.
Simples, certeros y adecuados.
Quizás parezcan contradictorios, pero no lo son.
Caen como anillo al dedo.
Imagen de Flickr
“Conforme iba avanzando el invierno, los ojos de Naoko parecían ir ganando en transparencia. Una transparencia ausente. Pronto, sin razón aparente, clavaba sus ojos en los míos como si buscara algo y, cada vez que esto ocurría, me embargaba una extraña e insoportable sensación de soledad.
Me pregunté si trataba de decirme algo. Quizás era incapaz de expresarlo con palabras. No, antes de traducirlo al lenguaje hablado tendría que haberlo comprendido ella misma. Por eso no hallaba las palabras”.
En Tokio Blues, de Haruki Murakami

Imagen de Flickr
“…O, en mi caso, demasiado pronto para ser quien queremos ser. No hay límite de tiempo, puedes empezar cuando quieras. Puedes cambiar o seguir siendo el mismo, no hay reglas para tal cosa. Podemos hacer o echar a perder todo. Espero que hagas lo mejor, querida. Espero que veas cosas que te asombren. Espero que sientas cosas que nunca sentiste antes. Espero que conozcas gente con un punto de vista diferente. Espero que vivas una vida de la que estés orgullosa. Y si encuentras que no, espero que tengas la fuerza para empezar de nuevo”.
Carta de Benjamin a su hija, en la película El curioso caso de Benjamin Button.

“Ahora pareciera ser que si no sos columnista cool, no tenés zapatos divinos, no estás constantemente con citas amorosas y no te juntás una vez por semana con amigas divinas a contar sobre esa vida amorosa tenés alguna especie de retraso o sos infeliz. Y la verdad es que ése es un mundo irreal. La mayoría de la gente miente cuando en la oficina cuenta qué hizo el fin de semana. En la vida hay más pantuflas, pizza y Hallmark Channel que glamour y éxito”.
Carolina Aguirre, creadora del blog Ciega a citas (que se convirtió primero en libro y ahora en programa de tv), en una entrevista.
Navegar, perderse y encontrar algo. Dar con esto:
“Te recomiendo, te pido, te imploro, espátula en mano te saques del cuerpo todos esos besos dados, enviados, referidos de mi parte, porque me llevo mis besos.
No te los dejo para más tarde, porque suelen irse más rápido de lo que uno cree y cuando se van solitos, con autonomía y libre albedrío, no hacen más que buscar víctimas. Mis besos, dispersos y militantes no van a parar a cuerpos que los aceptan con los brazos abiertos, sino que buscan víctimas. Y eso no puedo permitírmelo.
Porque siendo victimarios ellos, soy su cómplice al darlos al azar, metiendome en una asociación ilícita, sufriendo el síndrome de Estocolmo, fascinada con los besos que me secuestran. Porque necesitás saber que el sádico besador, no es más que otra víctima de sus besos”.
En Botona.

El beso de Gustav Klimt.
“No creo en la obra que se hace por desarrollarse. No se trata de una constante en el trabajo. No por hacer el millón va a aparecer. La obra de arte puede ser un accidente, una escupida, salió. La instancia de clínica no necesariamente es para sacar cosas en claro, es para confundirte más y llegar como a alguna herida”, dijo Fabián Burgos en una de sus clínicas de arte. Quizás sea un delirio pero esto último me remitió al trabajo de terapia: sacar cosas, confundirse y, por medio de la herida, encontrar el camino para empezar sanar.
… O cómo reversionar y reelaborar un clásico gastado.
“La ferocidad está en las relaciones. Los vínculos que establecen estos personajes son todos de naturaleza primaria: el amor de madre (que involucra a tres de los cuatro personajes) y el que siente el enamorado no correspondido son pulsiones básicas. No me cuesta pensar en que alguien puede enloquecer de amor. Por otra parte, en los vínculos parentales hay algo muy animal e instintivo, que se parece al hambre y al sueño. Así que todos los personajes se vuelven peligrosos y feroces”.
Javier Daulte -sobre Caperucita (un espectáculo feroz), obra altamente recomendable- en una entrevista.

Raro, fuera de lo común: segundo post en el día. Un temor: que mi blog se convierta en un sitio de autoayuda. El fragmento de un texto que leí hoy en La vida te despeina, y que es, a su vez, parte del libro Donde el corazón te lleve, de Susanna Tamaro. Apareció en el momento exacto. Lo comparto, porque sé que puede interesar a los que entran con constancia. Dice así:
“Cada vez que, al crecer, tengas ganas de convertir las cosas equivocadas en cosas justas recuerda que la primera revolución que hay que realizar es dentro de uno mismo, la primera y la más importante. Luchar por una idea sin tener idea de uno mismo es una de las cosas más peligrosas que se pueden hacer.
Cada vez que te sientas extraviada, confusa, piensa en los árboles, recuerda su manera de crecer. (…) Raíces y copas han de tener la misma medida, has de estar en las cosas y sobre ellas, sólo así podrás ofrecer sombra y reparo, sólo así al llegar la estación apropiada podrás cubrirte de flores y de frutos.
Y luego, cuando ante ti se abran muchos caminos y no sepas cuál recorrer, no te metas en uno cualquiera al azar: siéntate y aguarda. Respira con la confiada profundidad con que respiraste el día en que viniste al mundo, sin permitir que nada te distraiga. Aguarda y aguarda más aún. Quédate quieta, en silencio, y escucha a tu corazón. Y cuando te hable, levántate y ve donde él te lleve”.

by me, Israel
He pasado toda la noche sin dormir, viendo,
sin espacio tu figura.
Y viéndola siempre de maneras diferentes
de como ella me parece.
Hago pensamientos con el recuerdo de lo que
es ella cuando me habla,
y en cada pensamiento cambia ella de acuerdo
con su semejanza.
Amar es pensar.
Y yo casi me olvido de sentir sólo pensando en ella.
No sé bien lo que quiero, incluso de ella,
y no pienso más que en ella.
Tengo una gran distracción animada.
Cuando deseo encontrarla
casi prefiero no encontrarla,
Para no tener que dejarla luego.
No sé bien lo que quiero, ni quiero
saber lo que quiero.
Quiero tan sólo pensar en ella.
Nada le pido a nadie, ni a ella, sino pensar.
Fernando Pessoa
Llevo tu corazón conmigo (lo llevo en mi corazón).
Nunca estoy sin él(dondequiera que yo voy,tu vas, amor mío;
y todo lo que hago por mí mismo lo haces tú también, amada mía).
No temo al destino (pues tú eres mi destino, mi amor).
No deseo ningún mundo (pues, hermosa, tú eres mi mundo, mi verdad)
Y tú eres todo lo que una luna siempre ha sido.
y todo lo que un sol cantará siempre eres tú.
He aquí el más profundo secreto que nadie conoce
(he aquí la raíz de la raiz, y el brote del brote,
y el cielo del cielo de un árbol llamado vida;
que crece más alto de lo que un alma puede esperar
o una mente puede ocultar).
Y éste es el prodigio que mantiene a las estrellas separadas.
Llevo tu corazón (lo llevo en mi corazón).
——————————–
I carry your heart with me (I carry it in my heart).
I am never without it (anywhere I go you go, my dear;
and whatever is done by only me is your doing,my darling)
I fear no fate (for you are my fate, my sweet)
I want no world (for, beautiful, you are my world, my true).
And it’s you are whatever a moon has always meant,
and whatever a sun will always sing is you.
Here is the deepest secret nobody knows
(here is the root of the root and the bud of the bud
and the sky of the sky of a tree called life; which grows
higher than the soul can hope or mind can hide).
And this is the wonder that’s keeping the stars apart.
I carry your heart (I carry it in my heart).
E.E. Cummings







Dijeron…