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Encontrarme linkeada en una página desconocida; los llamados desde España y el vínculo estrecho; que mi hermana viva a cinco cuadras y que mi perra se sienta en su casa cuando se hospeda en la mía; disfrutar de mis abuelas, porque estoy a tiempo; rendir el ultimo examen, terminar la carrera; el abrazo de mis padres, sus lágrimas y felicitaciones; un vino tinto compartido con amigos; las historias concretadas, aunque duelan; los comienzos; los finales; esta foto, sus colores, mi intento de.

by me, Barrio Chino.
Del barrio chino

x mi, “Cantándole a las galletas” (2da salida).
Tener 26 años y sentirte en un cuerpo de 80, porque venís en un envase fallado (sumado a tu médica convenciéndote de que “estás bárbara” y vos preguntándote cuál es su parámetro), no está bueno. Hay cosas que el dinero puede mejorar, pero no comprar. ¿Estará bien enojarse, de vez en cuando?


Resultó ser que ya tenía mi propio arco iris sonrisa. Hasta existía el registro de aquel momento, cuando viajé a Cataratas hace dos años. Un paso tan sencillo que no se me había ocurrido. Sólo girar la foto. Será que me pierdo entre suspiros, presagios y distracciones; pero siempre vuelvo y me encuentro; me escucho, me perdono, me entiendo y me proyecto, para que la sonrisa se convierta de circunstancia en estado.
…Y ahora quiero estos saquitos.

Recomiendo el de canela con leche y esencia de vainilla; y visitar esta página: Inspire Me.
Ahora me hago la fotógrafa. O el comienzo de un cambio de rumbo.

Estatua y flores, x mi, Jardín Botánico (primera salida).
“No creo en la obra que se hace por desarrollarse. No se trata de una constante en el trabajo. No por hacer el millón va a aparecer. La obra de arte puede ser un accidente, una escupida, salió. La instancia de clínica no necesariamente es para sacar cosas en claro, es para confundirte más y llegar como a alguna herida”, dijo Fabián Burgos en una de sus clínicas de arte. Quizás sea un delirio pero esto último me remitió al trabajo de terapia: sacar cosas, confundirse y, por medio de la herida, encontrar el camino para empezar sanar.
Hay tres aspectos que salen a la luz después de conversar un rato con ella: Sofía Kaplinsky Guterman es una mujer con carácter, con fuerza y con ideales. Fue, seguramente, esa personalidad la que la ayudó a seguir adelante después de perder a su única hija e incluso convertirse en un referente para los familiares de las víctimas de AMIA.
Desde hace años dicta charlas abiertas y gratuitas para mantener vivo el recuerdo y reflexionar sobre la tragedia. También sigue de cerca la causa judicial como querellante independiente. Aún cuando las anécdotas reviven los sentimientos y aflora el desconsuelo, aunque al recordar a Andrea sus ojos se llenen de lágrimas; sus cinco libros editados y ese andar sin pausa demuestran que no se dejó abatir por el dolor (continúa la entrevista).
Raro, fuera de lo común: segundo post en el día. Un temor: que mi blog se convierta en un sitio de autoayuda. El fragmento de un texto que leí hoy en La vida te despeina, y que es, a su vez, parte del libro Donde el corazón te lleve, de Susanna Tamaro. Apareció en el momento exacto. Lo comparto, porque sé que puede interesar a los que entran con constancia. Dice así:
“Cada vez que, al crecer, tengas ganas de convertir las cosas equivocadas en cosas justas recuerda que la primera revolución que hay que realizar es dentro de uno mismo, la primera y la más importante. Luchar por una idea sin tener idea de uno mismo es una de las cosas más peligrosas que se pueden hacer.
Cada vez que te sientas extraviada, confusa, piensa en los árboles, recuerda su manera de crecer. (…) Raíces y copas han de tener la misma medida, has de estar en las cosas y sobre ellas, sólo así podrás ofrecer sombra y reparo, sólo así al llegar la estación apropiada podrás cubrirte de flores y de frutos.
Y luego, cuando ante ti se abran muchos caminos y no sepas cuál recorrer, no te metas en uno cualquiera al azar: siéntate y aguarda. Respira con la confiada profundidad con que respiraste el día en que viniste al mundo, sin permitir que nada te distraiga. Aguarda y aguarda más aún. Quédate quieta, en silencio, y escucha a tu corazón. Y cuando te hable, levántate y ve donde él te lleve”.

by me, Israel
Mucho más.
Más dolor, más sangre,
más corazón, más latido.
Cuesta ser fiel a uno mismo.
Cuesta mantener el pecho erguido.
Cuesta no doblegar al ser herido.
Cuesta soledad el miedo a lo desconocido.
Más y más. Mucho más.
Más espuma, más tinieblas,
más razón, mas conciencia.
Cómo no caer ante una barra de hierro.
Cómo no saltar al hombre muerto.
Cómo empezar a ser sinceros.
Cómo olvidar los números y el tiempo.
Más y más. Mucho más.
by me






Dijeron…