Cuando estuve en el Museo del Louvre me enamoré de este cuadro. Hay obras famosas, como la “Gioconda”, que la gente se agolpa por ver. Yo también lo hice, de hecho. No sé bien por qué fue el que más me llegó, y creo que tampoco me interesa. Ahora lo disfruto colgado en versión miniatura en la cabecera de mi cama.

“Jeune homme nu assis au bord de la mer”, Hippolyte Flandrin.